Maribel Jarchow

maribel jarchow

Consejo de Administración, 1983-2001
Voluntario del Año 1997

Maribel Jarchow creció en Chicago y conserva un recuerdo de su infancia, de cuando tenía solo seis años, en el que acompañaba a su madre a visitar a su tío, que estaba internado en un hospital estatal de Illinois. Esas experiencias quedaron grabadas en su memoria y fueron el detonante de su interés por la salud mental. Muchos años después, cuando Maribel se instaló en Santa Bárbara, su amiga Eleanor Wright le sugirió que se uniera a un grupo de voluntarias que se estaba formando en la Asociación de Salud Mental, y a Maribel le intrigó la idea.

«Al final, la asociación de voluntarias nunca llegó a constituirse, pero sí que acabé formando parte de la junta directiva», recuerda Maribel, que ocupó el cargo de forma intermitente entre 1983 y 2001. Aprovechó su experiencia como antigua asistente administrativa en consultas médicas de Chicago y como directora administrativa de la iglesia Mt. Carmel en Montecito cuando asumió el cargo de secretaria de la junta directiva de la Asociación de Salud Mental.

Además de formar parte de la junta directiva, Maribel era una voluntaria muy activa en la comunidad. Aunque estaba muy ocupada criando a sus tres hijos, siempre se podía contar con Maribel para ayudar a la Asociación de Salud Mental en todo tipo de tareas. Se encargaba de cuidar las viviendas del complejo residencial del centro en Montecito, llevaba a los residentes a sus citas, hacía recados y repartía comidas. Además, Maribel trabajaba en la tienda de artículos de segunda mano.

«Guardo muy buenos recuerdos de cuando trabajaba en la tienda de segunda mano del centro», recordaba Maribel, que se encargaba de recoger los artículos donados y llevarlos a la tienda para su reventa. «Todo el dinero que recaudábamos se destinaba a financiar nuestros programas. A menudo era todo un reto asegurarnos de contar con los voluntarios adecuados y de que recibieran la formación necesaria».

Maribel recibió el premio a la voluntaria del año en 1997 por su constante dedicación a la Asociación de Salud Mental. Su labor como voluntaria no se limitó a eso; también desempeñó el cargo de presidenta de Phoenix House, fue miembro de la junta directiva de Lobero Theater Associates y formó parte del comité de Catholic Charities de Santa Bárbara.

«Disfrutaba mucho con mi trabajo», dijo. «Era mi pasión y me proporcionaba una gran satisfacción ayudar a los demás. Me dedicaba en cuerpo y alma a cuidar de aquellas personas a las que llegué a conocer bien».

«Disfruté mucho de mi colaboración con la Asociación de Salud Mental, y las personas con las que trabajé al principio —muchas de las cuales ya no están entre nosotros— eran muy interesantes y me enseñaron mucho», afirmó, recordando en particular a Eleanor Wright, Leland Crawford y Ada Wing, quienes también fueron reconocidas como voluntarias destacadas por el Ayuntamiento de Santa Bárbara.